viernes, 28 de octubre de 2011

Discípulos y Misioneros para la Nueva Evangelización (Introducción)

Durante el mes de septiembre los catequistas de la Diócesis Nivarienses, estuvimos reunidos unos días reflexionando sobre qué significaba ser discípulo y misionero.
Me ha parecido oportuno compartir en el blog lo que en esos días trabajamos, así nos ayuda a todos a refrescar y seguir profundizando.

A MODO DE INTRODUCCIÓN:

Evangelizar…
Tenemos un mensaje que comunicar cada uno de nosotros, un mensaje que puede parecer poco atrayente para el hombre y la mujer de hoy, pero es un mensaje que no podemos dar por supuesto: Jesús de Nazaret es el Cristo, el Hijo de Dios Vivo, que ha Muerto y ha Resucitado para salvarnos, él está vivo en medio de nosotros.
Estoy convencido que en el areópago del mundo moderno o posmoderno (no voy a entrar en debate), en el que estamos sumergidos, cuando llegamos al punto de hablar de esta afirmación a nuestros contemporáneos, muchos nos dicen: de eso te oiremos hablar otro día. Vale la pena que nos paremos a leer una vez más esta experiencia de Pablo en Atenas y su reacción (Hch.17,16-33)
No se detuvo Pablo ante la negativa de no querer ser escuchado, por una sencilla razón, Pablo había hecho una elección en su vida que la cruzaba por completo: “¡Ay de mi si no Evangelizo!  Evangelizar, evangelizar y evangelizar era lo único que movía a Pablo.


También nosotros tenemos que estar marcados de un lado al otro por esta única dirección y elección en nuestra vida: La Evangelización.
Es verdad, que cuando vemos la realidad que nos rodean, nos parece que nuestras parroquias se han convertido en centros dispensadores de servicios religiosos. Pero debemos dar gracias a Dios que aún siguen viniendo a demandar ese servicio, lo que no podemos hacer nosotros es quedarnos simplemente en administrar el sacramento. Debemos darles el Evangelio, la Palabra, la Presencia del Señor Resucitado, el Viviente y el Salvador de su vida.
Cuando la Escritura nos dice que ahora es tiempo favorable…debemos descubrir cuáles son esos tiempos favorables que como Iglesia Diocesana, que como catequistas se nos presentan cada día antes nuestros ojos. ¿Veo yo algo favorable a mi misión como catequista? Tenemos que ser capaces de ver que ante tanta oscuridad que se nos pude presentar existen aún momentos y tiempos favorables: como el que acabo de decir, se acercan aún familias (tampoco voy a entrar en detalle del tipo de familia) a pedir el bautismo para sus hijos, y nos asustamos porque no están casados, nos asustamos por que viven en una situación irregular: ASÚSTATE MÁS PORQUE ESAS PERSONAS NO SE HAN ENCONTRADO CON CRISTO, descubre ahí una situación aún favorable para anunciar a Jesús. Pregunta: ¿qué fin buscamos cuando realizamos una reunión pre-bautismal, o qué fin buscamos tras dos años de catequesis? No podemos decir que el fin último sea la recepción, con la mayor dignidad, con la mayor sencillez, de un sacramento. Nuestra inquietud debería ser que sin imponer, sino como propuesta aquellos que piden el bautismo para sus hijos conozcan a Cristo (en un sentido bíblico), que tras dos cursos de catequesis, los niños o jóvenes descubran a Jesús de Nazaret no como un personaje histórico del pasado, sino como Alguien que camina junto a nosotros aquí y ahora. Evangelizar es lo que se nos pide en estos momentos y no sacramentalizar.
Nosotros como agentes de pastoral, como catequistas, tenemos que hacer que nuestras parroquias cambien y dejen de ser una estructura que ofrecen refugio y sacramentos, a ser estructuras que evangelicen.
Ni somos ONGs solidarias, ni somos el Centro Comercial de lo Sagrado, Somos única y exclusivamente estructuras humanas creadas para la EVANGELIZACIÓN           .
La Evangelización es la tarea prioritaria para la Iglesia que ha sido mandada por el Resucitado al mundo entero… Nos dice Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar… (EN14)” La Evangelización está en el fundamento de todo y debe tener el primado sobre todo; nada la puede sustituir y ninguna otra tarea se puede anteponer.
àAnte el cambio de situación de la fe cristiana de nuestros contemporáneos y siguiendo las indicaciones de nuestro nuevo Plan Diocesano de Pastoral, estamos invitados, urgidos, a realizar un cambio de mentalidad en la manera de organizar nuestra actividad eclesial.
àDebemos superar de una vez por todas: Siempre lo hemos hecho así, ¿por qué cambiar? Y superar también  debemos botar todo porque no sirve nada de lo que hemos hecho hasta hoy.
àDebemos tener claro la parábola del sembrador, las cosas deben madurar en el tiempo, no es necesario cambiar todo hoy, debemos empezar por cambiar las mentes de nosotros los agentes de pastoral.
àDebemos tener muy claro en medio de nuestra vida que el mundo, la sociedad en la que vivimos ha cambiado, y nosotros debemos cambiar la pastoral que veníamos haciendo.
(continuará….)

2 comentarios:

  1. muy bonito lo que trabajamos en esos días, ¿pondrá algo de las conclusiones?

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  2. Bueno, por aquí tengo parte del material...Quizás ponga algo así recuerden lo trabajado.

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