lunes, 6 de junio de 2011

Espíritu Santo - Catequesis






La promesa realizada por Jesús queda bien clara en el relato de la Ascensión. La misión de la Iglesia es anunciar, Ella existe para evangelizar (EN14) ¿Quién es el que ha sostenido esta misión evangelizadora de la Iglesia por tanto tiempo? La respuesta es bien clara, es el Espíritu Santo que Jesús nos ha prometido. 

“El Espíritu es, pues, prometido a la Iglesia y a cada fiel como un Maestro interior” (CT 72) Este Maestro interior viene a nosotros con un cometido concreto: “cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena” (Jn.16, 13)
Hablemos de este Espíritu Santo y su relación con los catequizandos, con los catequistas y con la Catequesis.
El Espíritu Santo y el catequizando.
El Espíritu Santo está trabajando ya en el catequizando, no solo por el hecho de haberlo recibido en el Bautismo, incluso es Él quien suscita la llamada “conversión inicial” que ha surgido en una persona por medio del primer anuncio. (Cfr. DGC 80)
Sólo el Espíritu Santo hace que un catequizando dé un sí a Jesucristo. Es Él quien va transformando al catequizando: de increyente en creyente; de creyente en discípulo; de discípulo en testigo; de testigo en apóstol. El Espíritu Santo obra en el creyente un cambio de vida.
El Espíritu Santo y el catequista.
Un catequista deberá tener claro la acción del Espíritu en dos aspectos muy importantes. Por un lado, debe reconocer la acción del Espíritu Santo trabajando ya en el catequizando que Dios le ha puesto delante teniendo una actitud interior como Moisés ante el Señor, descalzándose porque el terreno que pisamos es sagrado. Dios está ya realizando obras grandes en ese niño, joven o adulto. En segundo lugar, un catequista “debe ayudar a la persona a leer (…) lo que está viviendo, para descubrir la invitación del Espíritu Santo a la conversión, al compromiso, a la esperanza, y así descubrir cada vez más el proyecto de Dios en su propia vida.” (DGC 152)
Su misión es un carisma que ha recibido del Espíritu Santo en la Iglesia que lo ha enviado a esta misión.
“El catequista no debe olvidar que la adhesión de fe de los catequizandos es fruto de la gracia y de la libertad y por eso procura que su actividad catequética esté siempre sostenida por la fe en el Espíritu Santo y por la oración.”(DGC  156)
El Espíritu Santo y la Catequesis. 
La catequesis, es crecimiento en la fe y maduración de la vida cristiana hacia la plenitud y esto es “una obra del Espíritu Santo, obra que sólo Él puede suscitar y alimentar en la Iglesia” (CT 72)
Visto así tenemos que invocar al Espíritu, estar en comunión con Él, esforzarnos en conocer sus auténticas inspiraciones, renovarnos constantemente a su luz.


Invoquemos al Espíritu Santo, no solo porque es Pentecostés, porque vamos a hacer un retiro o vamos a iniciar el curso. Tengamos más fe en Él, en su poder, en su fuerza, no habrá Nueva evangelización sin la acción del Espíritu Santo.

Recibamos el Espíritu Santo que hizo que los Apóstoles comenzaran la gran obra de la evangelización y comencemos nosotros ahora la gran obra de la Nueva evangelización.


Esta entrada está un poco más detallada pinchando sobre la siguiente imagen puedes encontrarla...

11 comentarios:

  1. VEN, ESPÍRITU DIVINO!!!! Sí, el Espiritu es el alma de la catequesis como la Palabra es su fuente. En una catequesis con estilo catecumenal podemos descubrir como el gran "actor" de la iniciación cristiana es el Espíritu que va modelando a la persona, al catequizando.

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  2. Esteban; ¿y qué hacer con los que no somos proclives ni nos va la catequesis? Es decir; los que somos unos negaos para organizarla, potenciarla....y preferimos otros saraos.
    Chico..es que no sé cómo te gusta esta parcela. Pero en fin. Que el Espíritu Santo te ilumine. Falta te va hacer. Animo ternifeño¡¡¡

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  3. Bueno en primer lugar como siempre, agradecer a los dos anónimos estos comentarios...
    Ciertamente el Espíritu Santo es el gran "Actor" como pones, aunque quizás prefiero ese nombre que da CT "Maestro". Alguien a quien debemos escuchar, acoger en su manera de guiarnos. Ciertamente es un gran Pedagogo, si nos dejamos coger de su mano. Lo de la catequesis de "estilo catecumenal" creo que la expresión más correcta es de inspiración catecumenal, donde tenemos que ir atendiendo a la persona concreta, individualizar procesos; compromete mucho más nuestra labor...pero si se prepara y se ayuda vivir la verdad que es un verdadero don de Dios.
    En cuanto a mi segundo comentario, recordar que la Catequesis forma parte del proceso de Evangelización, yo no puedo considerarla como una parcela, como tampoco lo es la liturgia, la caridad, la comunión....forman una unidad. No es necesario que nosotros estemos en todos los saraos, para algo tenemos un/a cordinador/a de catequesis, pero sin olvidar nunca que el responsable de la Catequesis en última instancia en una Comunidad Parroquial será siempre el párroco, a quien le compete animar a los catequistas y velar para que en verdad la catequesis en esa comunidad ayude a madurar en la fe.
    Espero haber dado una palabra para cada Anónimo...

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  4. yo prefiero decir de "estilo catecumenal", la inspiración de todo modelo catequetico es el mismo: la praxis evangelizadora de Jesus y la primera comunidad

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  5. Al final creo que hablamos de lo mismo con diferente terminología. Llegando a una misma conclusión la importancia de introducir la gran herencia del Catecumenado en todas las etapas del proceso catequético.

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  6. ¿Tanto carácter de eclesialidad le dais a la catequesis? ¿Es la Iglesia para la catequesis lugar, objeto, sujeto y meta? ¿Quién es responsable de la catequesis la Iglesia como tal o la comunidad cristiana? ¿Edifica a la Iglesia la catequesis como tal o es al revés?
    Ilumínanos Padre Esteban

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  7. gracias por el comentario...la verdad que los temas que me presenta son interesantes...Me pongo en ello...pero yo también te pregunto ¿qué entiendes por Iglesia?

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  8. A ver, majo. Por Iglesia pues entiendo lo que entiendo. Pero vayamos al fondo de la cuestión.
    Si la catequesis es anuncio del kerigma en la iglesia particular (¿no?)pues digo yo que, la Eucaristía, también es un pilar fundamental. Y bueno yo creo que la catequesis simplemente es un acción más dentro de la evangelización ¿no?Pero en fin, también hay otros modos de dar a conocer, celebrar, vivir y anunciar el Evangelio.
    ¿Que que entiendo por Iglesia? Pues mi chico; para eso estás tú. Para aclararnos. Que el blog es tuyo, mi alma, y por lo tanto...queremos respuestas no preguntas (jejeje).
    Oye..¿se puede considerar a la catequesis un "ministerio menor"? ¿Podemos decir que los catequistas son unos "ministros menores"dentro de la dinámica propia de cada parroquia?
    De todas formas creo que, la actividad catequética, no siempre cuenta con los suficientes apoyos eclesiales. Es más; a veces la tenemos para decir "yo ya cumplo, tengo catequesis y punto".
    Bueno los que estáis en Roma tan ricamente..igual lo veis de diferente forma. En fin. Ya me dirás

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  9. Antoniono, espero poder contestarte a todo, de una manera esquemática, ya que los de Roma estamos en medio de exámenes (jejeje):

    1. Se entiende por Evangelización el anuncio y testimonio del Evangelio dados por la Iglesia en el mundo mediante todo lo que ella dice, hace y es. Evangelización no es sinónimo de Catequesis.

    2.En el proceso evangelizador la acción catequética-iniciatoria para es una de las etapas o momentos esenciales para los que optan por el Evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciación

    3. La Catequesis es una forma de evangelización, situada dentro de la misión de la Iglesia.

    4. Llamamos catequesis a toda forma de servicio eclesial de la Palabra de Dios orientada a profundizar y a hacer madurar la fe de las personas y de las comunidades.

    5. La catequesis es un ministerio de la palabra, aún no se ha declarado en ningún documento oficial al catequista como ministro, está en debate.

    6. Estoy totalmente de acuerdo con que la actividad catequética no recibe los apoyos, aun cuando los documentos hablen de que a la Catequesis se tienen que invertir los mejores medios humanos y materiales.

    Y como diría Jesús en el Evangelio: "No estás lejos del Reino de Dios"

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  10. Bueno, bueno. Vaya sorpresa que me he llevado. Si no te importa ahora mismo te enlazo al mío. Por cierto me ha gustado mucho. Ánimo y adelante. Un abrazo

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  11. LA CRISIS DE LA IGLESIA ES DOCTRINAL. La relación entre la fe y la razón expuesta parabolicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan IX, 39), nos enseña la necesidad del raciocinio para hacer juicio justo de nuestras creencias, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad mediante el discernimiento de los textos bíblicos. Lo cual nos exige criticar el profetismo judío o revelación para indagar “si es verdad o es mentira” que los textos bíblicos son palabra de Dios. Enmarcado la crítica en el fenómeno espiritual de la trasformación humana y, las ciencias y técnicas que nos ayudan a desarrollarnos espiritualmente. Abordados por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizadas por los filósofos griegos y los místicos hindúes. Sabiduría védica instruida por Buda e ilustrada por Cristo, la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla rasa, a fin de deslindar y hacer objetivo lo “que es” o “no es” del mundo del espíritu. Método o criterio que nos ayuda a discernir objetivamente __la verdad o el error en los textos bíblicos analizando los diferentes aspectos y características que integran la triada preteológica: (la fenomenología, la explicación y la aplicación, del encuentro cercano escritos en los textos bíblicos). Vg: la conducta de los profetas Abraham y Moisés, no es la conducta de los místicos; la directriz del pensamiento de Abraham, es el deseo intenso de llegar a tener una descendencia numerosísima y llegar a ser un país rico como el de Ur, deseo intenso y obsesivo que es opuesto al despego de las cosas materiales pregonado por Cristo y seguido por los místicos y; es por ello, que la promesas de Yahvé a Abraham son alucinaciones contestatarias de los deseos del patriarca, y no tienen nada que ver con el mundo del espíritu. La directriz del pensamiento de Moisés, es la existencia de Israel entre la naciones a fin de llegar a ser la principal de todas, que es opuesta a la directriz de vida eterna o existencia después de la vida que orienta el pensamiento místico (Vg: la moradas celestiales, la salvación o perdición eterna a causa del bien o mal de nuestras obras en el juicio final de nuestra vida terrenal, abordadas por Cristo); el encuentro cercano descrito por Moisés en la zarza ardiente describe el fuego fatuo; el pie del rayo que pasa por el altar erigido por Moisés en el Monte Horeb, describe un fenómeno meteorológico; el pacto del Sinaí o mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina a fin de santificar sus ancestros, su pueblo, su territorio, Jerusalén, el templo y la Torah; descripciones que no corresponden al encuentro cercano expresado por Cristo al experimentar la común unión: “El Padre y Yo, somos una misma cosa”, la cual coincide con la descrita por los místicos iluminados. Las leyes de la guerra dictadas por Moisés en el Deuteronomio causales del despojo, exterminio y sometimiento de las doce tribus cananeas y del actual genocidio del pueblo palestino, hacen evidente la ideología racista, criminal y genocida serial que sigue el pueblo judío desde tiempos bíblicos hasta hoy en día, conducta opuesta a la doctrina de la no violencia enseñada por Cristo __ Discernimiento que nos aporta las suficientes pruebas objetivas de juicio que nos dan la certeza que el profetismo judío o revelación bíblica, es un semillero del mal OPUESTO A LAS ENSEÑANZAS DE CRISTO, ya que en lugar de sanar y prevenir las enfermedades del alma para desarrollarnos espiritualmente, enerva a sus seguidores provocándoles: alucinaciones, estulticia, delirios, histeria y paranoia; propiciando la bibliolatría, el fanatismo, la intolerancia, el puritanismo, el sectarismo, e impidiendo su desarrollo espiritual. http://es.scribd.com/doc/17148152/ EN-DEFENSA-DE-LAS-RAICES-CRISTIANAS-DE-EUROPA-LAICA

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